Anoche en la fuente...oí a dos mujeres cambiar opiniones sobre algo.
_primero no entendía muy bien sus intercambios
_luego una de ellas se persigno y le dijo a la otra, mi alma esta en paz.
_Pierre?
?Pierre?
_ey
_PIERRE?
_podrias al menos responderme?
_que?
_aun no despierto...como para responder esa pregunta...respondió entre risas Jean Pierre
_es que nunca te cállas? Sonríe
_déjame dormir un poco más
_déjame disfrutar de estar aquí.
Mientras intentaba salir de la maraña de sábanas y frazadas, que los envolvió a ambos en aquella última noche de pasión francesa...
El sol, en aquel amanecer resplandeciente, penetraba con rabia por la ventana.
Los rayos de luz se metían en la habitación que recién despierta.
Las motas de polvo de liliputiense tamaño, cuelgan a su antojo en la atmósfera que permanecen estaticas en aquella pequeña habitación.
Solo movida, por la levedad de nuestro susurro matinal.
De nuestra último día en " La Fance"
En ese diminuto edificio de la afueras de París.
_Dime por favor...
_que te digo?
_que es el Alma?
_dímelo!!
_que es para ti el alma?
Jean Pierre se quedó pensativo un instante.
Con apenas los ojos abiertos y resfriegandolos para poder ver mejor.
No quitaba la mirada de ese infinito espectáculo.
En la luz del sol que se cuela por entre las cortinas apenas corridas y la persiana.
El se transportaba a los veranos en la casa de su abuela.
A los veranos de su niñez hace ya mucho tiempo.
Entonces después de reflexionar Jean Pierre le responde...
_Recuerdas cuando nos reencontramos en Bucarest?
_siii
_como olvidarlo
_recuerdas que fue lo que sentiste, cuando mi vuelo se atascó en Argel?
_si... lo recuerdo
_describelo!!!
_no puedo, fueron muchas cosas a la vez.
_seria imposible describir tantos sentimientos encontrados.
_eso es el alma!
_o eso es lo que siente
_es algo que nos pertenece, que nos maneja, nos controla, pero es indescriptible, indescifrable.
_es algo que solo podemos intercambiar metafóricamente, de manera etérea y sin embargo es algo que...Toc toc toc
Alguien golpea la puerta...
Se miran y sonríen...
Clarice se acerca a la puerta y la abre lentamente.
Huele las tostadas y mis croissant.
Se vuelve hacia mi, encoje sus hombos sonriendome.
Baja la mirada.
El desayuno está en el suelo frente a la puerta.
Ella se agacha y lo levanta...
Se apresura en ponerlo sobre la cama.
La tetera es bellísima.
Jean Pierre sigue enredado en aquellas prendas de cama que le envuelven.
Clarise se mezcla con la magia de la habitación, con la luz de la mañana que aún entra por la ventana. Claris es la obra maestra que quedará grabada en los recuerdos de Jean Pierre. Y el beso que le da en sus labios parece haberlo sellado...