Más precisamente en el patio de atrás.
El día anterior me había dedicado a entrar materiales de construcción, los cuales iba a usar para terminar un galpón qué hacía unos meses había comenzado a construir.
También esa misma tarde, la de ayer, me había dispuesto a cortar el césped y podar una enredadera, esa que conocemos como glicina.
En fin, hoy temprano comencé a quemar esa poda y el pasto ya cortado.
Los mosquitos aprovechando el movimiento también hicieron lo suyo y actuaron como es su naturaleza.
Mi perra "Rusa" corría con desenfreno después de haberla soltado.
El viento suave de la mañana esparcia sobre el terreno el humo que lentamente provocaba el fuego qué había encendido.
Los árboles se meneaban con discretos movimientos, como queriendo pasar desapercibidos, pero sus hojas al chocar entre sí delataron su presencia en esta primavera hermosa y extraña a la vez.
A lo lejos y no tanto, los ruidos de la ciudad que despierta se hacen más notorios y el sol que hace rato rompió en el horizonte, se cuela entre las ramas de los árboles qué me rodean.
Las aves a mi alrededor vuelan y caen sobre la frescura del terreno qué ayer desbordada de yuyos y hoy parece un parque.
En ese momento, en un hueco que creo el ruido, se siente como un trueno los motores de un avión qué rompe el silencio bullicioso de la plácida mañana, mis palabras son "qué locura el ser humano" .
También mirando momentáneamente el fuego qué suelta leves llamas hacia el cielo pienso.
La filosofía se estudia o se practica?
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