Más las palabras y la historia buscan siempre encontrarse en el camino.
Buscan de una forma cuasi incomprensible amalgamarce en el tiempo. Distorsionar todos los sentidos qué la lógica a buscado en toda la historia poder comprender.
Un sepulcro es un lugar donde la identidad sigue viva, posiblemente, eternamente.
En cambio un entierro suena más a olvido. Entonces surge la pregunta.
¿Que prefiero? Es como que la misma definición de la acción que los hombres acometen, se vuelve contradictoria ante la misma situación. Por ejemplo
Un entierro es olvidado. Un sepulcro recordado. El simple hecho de enterrar, se podría comparar a guardar un tesoro. Algo que puede permanecer en el anónimo hasta que alguien halle la x en algún mapa que fue escondido y que es descubierto por un acto azaroso.
Puede que éste, al llegar a las manos de un ser ambicioso y desprovisto de sentimientos, logra afanarce en buscarlo incansablemente, aunque esto le lleve toda su vida, por mas que la ruina y la locura alcance apoderarse de él.
En cambio un sepulcro, proporciona una especie de inmortalidad a la muerte. Nos acerca a la vida aun estando en la completa oscuridad. Por más que la agonía de aquellos que quedan atras se derrame sobre esa foza. Nos convierte en este destino, en una especie de ser mitológico, qué permanece en el limbo. Nos hace atravesar sobre la barca del caronte, un eterno río que a pesar de la muerte no se transforma en olvido y nos deja permanecer inmortales. Un sepulcro, es como amar en vida. La misma sintonia que nos hace inolvidables. No por el hecho de haber sido personajes excepcionales, sino por la misma dinámica de haber influenciado positiva o negativamente en los demás.
Un sepulcro nos convierte la mayoría de las veces en lo que jamás quisimos ser o en lo que siempre buscamos ser. Prefiero ser entierro y no sepulcro. En el sepulcro se buscaría lo mejor de mí, se recordaría que cosas buenas demostré en esa vida banal e inmunda que las personas gustan de imaginar aunque la verdad de su miseria los atraviese. En el entierro, quedaras allí, rodeado de maletas, de flores silvestres, de sol, de lluvia, de olvido. Prefiero ser entierro para convertirme en olvido.
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