Las 6 de la mañana.
Desperté, con la desesperación, de quien le es arrebatado o deja caer al vacío, su tesoro.
Desde mi cama sin abrir los ojos oigo el silencio de la casa.
Por la calle un vehículo pasa velozmente
En el interior, no hay sonido alguno.
Mantengo cerrados los ojos, respiro como exaltado, siento como mi corazón golpea dentro de mi pecho, respiro el olor de mis sabanas.
Pero sigo, sigo sin abrir mis ojos.
Siento ese vacío profundo que nada lo llena, un vacío que no es hambre ni sed, un vacío que es incompletable, un vacío que desborda y ahoga.
¿Como puedo sentir algo que no existe en sí, pero me inunda en su totalidad?
Examiné mentalmente cada rincón de la casa antes de abrir los ojos y encontrarme con la realidad.
Miro a mi alrededor sin hallar a nadie, y los ojos se me llenan de lágrimas.
Un nudo que ahoga se clava en mi garganta, en la parte mas profunda del paladar un agudo dolor por evitar el llanto se clavó... y es ahí mismo que mis mejillas se inundan, mis mejillas sin yo quererlo, es en ese mismo momento que intento tragar saliva pero ese nudo se aprieta mas y mas, y entonces brota un llanto mudo y mis labios comienzan a saborean la sal de las lágrimas y a medias comprendo que estoy solo.
Respiro profundamente, cerrando suavemente los ojos y levantando la cara al cielo como suplicando el milagro al volver a abrir los ojos, pero no, allí mismo parado en ese lugar me encuentro completamente solo, sin milagro, si esperanza, sin saber que hacer, como actuar, sin saber como responderle a mi mente la infinidad de preguntas que me hace.
El corazón sigue latiendo como si corriera, no tengo ánimo de nada, y me digo... Hoy hace treinta y tres días, hoy hace treinta y tres días.
Me acerco a la puerta del baño, la puerta esta entreabierta, siento el olor al jabón que cada mañana podía oler en sus inmaculadas e inocentes mejillas, algo que ya jamas podre volver a hacer.
Mi corazón se acongoja, y camino hacia la sala de la casa y enciendo una de las luces.
La casa sigue en silencio, apenas se ve como la claridad del día empuja con suavidad a la noche que mira para atrás como esperando a alguien.
Veo desde donde estoy que un taxi para en la calle, cerca de la entrada de mi casa, es mi vecina que llega de trabajar, es cirujana y dicen una de las mejores.
Al ver que la luz del living de casa esta encendida, ella levanta la mirada. Ve en mi dirección, me ve y con un movimiento suave levanta su mano y me saluda, con un gesto de compasión en su rostro e inmediatamente baja su cabeza y entra a su casa.
Yo me pierdo por unos instantes viendo el vacío, la nada, tratando de entender quizá.
Entro al baño, respiro ese jabón que podía oler desde el pasillo cerca de la puerta de mi habitación.
Lo tomo n mía manos, lo huelo, lentamente abro el grifo del agua, dejo inconscientemente que corra mientras escucho su sonido y veo como se va por el orificio del desagüe.
Mojo mis manos, me enjabono las manos y lavo mi cara.
La luz del baño esta apagada.
Así es mejor, así no puedo verme al espejo.
igualmente prefiero no hacerlo, temo verme, temo despertar en la realidad de estos días, temo que esto sea cierto, temo tener que seguir viviendo en esta nada.
La calle comienza a tener mas movimiento, los vehículos que cruzan por frente se sacuden sobre la calle de adoquines rojos y grises que bajo la claridad de los faroles del alumbrado, salpican destellos que encandilan suavemente.
El silencio aturde en la casa, mientras pienso sin sacar de mi mente aquellos sucesos que me traen a este instante.
Salgo del baño después de lavar mi cara, camino hacia la cocina y noto que mi boca aun tenia pasta dentífrica, creí haberme enjuagado pensé, y volví a enjuagarme, esta vez intentando estar consciente de ello.
Debo salir de aquí...
Respiro profundamente, pero es imposible llenar mis pulmones sin sentir este vacío que entre mi espalda y mi pecho reina.
Me abruma el cansancio, el pensamiento, el sentimiento , la impotencia y el dolor.
Los días caminan vacíos, lentos y sin ningún sentido para mí.
Hoy es otro día, que en este sitio lleno de recuerdos me abruma.
De de escapar...
Y siento que se tornan egoístas mis sentimientos.
De igual manera aun sabiendo que no volverán les aguardo cada día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario